El espacio, ubicado en Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, fue detectado por la inspectora distrital, Laura Ferraro.
Al visitar el consultorio, la inspectora constató que no contaba con habilitación, ni con la presencia de un profesional matriculado. Por ello, dejó en el lugar un instructivo con los requisitos sobre cómo llevar a cabo la habilitación y regularizar la situación.
Ante estos hechos, y habiendo transcurrido el tiempo que se estipula en estos casos, el Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires – Distrito IV procedió a enviar la correspondiente carta documento. Esta acción legal no fue respondida, por lo que el lugar fue clausurado.
“Ponerle un freno al ejercicio ilegal de la profesión es uno de los objetivos de esta Mesa Directiva, porque además de atentar contra el profesionalismo de nuestra disciplina expone a la sociedad a múltiples peligros. Los pacientes desconocen los riesgos de salud que corren si no son atendidos en un consultorio debidamente habilitado, por un odontólogo matriculado y en el marco del cumplimiento de todas las normas que hacen al cuidado de su salud, en general, y de la bucal, en particular”, expresan desde la Mesa Directiva.


