
La importancia en la técnica del cepillado reside en la función de barrido que realiza el cepillo, más allá de si usamos o no dentífrico. En esta nota, te contamos los aspectos más importantes para hacerlo correctamente.
Lo aconsejable es crear una rutina de cepillado, para no olvidar ninguna parte de la boca. Para comenzar colocamos el cabezal del cepillo en posición horizontal sobre la encía superior, con una inclinación de 45º sobre el plano de los dientes.
En esta posición iniciamos el proceso de cepillar, con movimientos horizontales o circulares, los dientes y molares tanto en sus caras exteriores como interiores. La parte superior de los molares, que son las que más intervienen en la masticación, deben cepillarse en sentido horizontal. En todos los casos, la acción tiene que ser suave pero firme.
La lengua está incluida en el cepillado, que se realizará de atrás hacia adelante.
Por supuesto, la técnica descripta es en términos generales, ya que cada paciente debe recibir, por parte de su odontólogo, una técnica personalizada acorde con su boca y habilidades.
Lo recomendable es cepillarse los dientes, como mínimo, tres veces al día. Lo ideal es hacerlo después de cada comida, tornándose imprescindible el lavado antes de ir a dormir.
Cada cepillado debe durar entre dos y tres minutos.
