
El estado de la salud bucal está estrechamente relacionado con lo que sucede en el resto de nuestro organismo. Por eso, se constituye como un indicador externo, ya que en la cavidad bucal es posible advertir indicios y síntomas de enfermedades que afectan a otras partes del cuerpo.
La boca cumple funciones básicas para la vida tales como respirar, masticar, deglutir y hablar. De tal modo, que la salud y el bienestar general debe considerarse en forma integral, no como un conjunto aislado de órganos tratados en forma independiente.
Una salud bucal adecuada, que incluya una dentadura sana y cuidada, además de facilitar las relaciones sociales e incidir en la autoestima, es necesaria para realizar correctamente las acciones vitales mencionadas anteriormente.
El faltante de piezas dentales, las lesiones en encías y la presencia de llagas dificultan la masticación e impactan directamente en la digestión y en la salud del sistema digestivo. La maloclusión (mala mordida) también puede traer aparejados problemas respiratorios, en particular durante las horas de sueño. Una deficiente higiene bucal hace que proliferen bacterias, que facilitan la aparición de caries, o que ingresen al resto del organismo por el sistema digestivo, circulatorio o vías respiratorias. Incluso enfermedades sistémicas que afectan a la salud general encuentran en la cavidad bucal una vía de entrada al torrente sanguíneo.
Higiene y cuidado
El cuidado de la salud bucodental ayuda a prevenir tanto enfermedades cardiovasculares como respiratorias, permitiendo también un mejor control de la diabetes, entre otras. Además, las personas con sistemas inmunológicos débiles tienen más probabilidades de tener mayores niveles de infecciones en la boca. En tal sentido, debemos remarcar que las enfermedades gastrointestinales, respiratorias y vasculares también afectan al estado de salud bucodental, al igual que ciertos medicamentos y la carencia de determinados nutrientes son capaces de generar problemas en la boca.
Por lo tanto, es importante incluir en los hábitos de cuidado de la salud, además de la higiene y de una alimentación equilibrada, la visita cada seis meses al odontólogo, ya que una buena salud bucal es indispensable para el bienestar general.
