Las encías sanas cumplen una función esencial: protegen los tejidos de sostén de los dientes y actúan como barrera frente a las bacterias. Se caracterizan por su color rosa coral (o pigmentación acorde a la etnia), su firmeza, la ausencia de sangrado durante el cepillado o el uso de hilo dental, y su adecuada adaptación alrededor de las piezas dentarias.

La enfermedad periodontal -una infección de los tejidos que sostienen los dientes- es una de las afecciones más frecuentes, pero también prevenibles. Su origen está, en la mayoría de los casos, asociado a la acumulación de placa bacteriana por hábitos de higiene deficientes. Si no se elimina correctamente, esta placa se endurece y se transforma en sarro, que solo puede ser removido mediante una limpieza profesional. En sus etapas avanzadas, la enfermedad puede provocar inflamación, sangrado, dolor al masticar e incluso la pérdida dentaria.

Desde el COPBA D4 destacamos que el hábito de fumar constituye el principal factor de riesgo, no solo para el desarrollo de la enfermedad periodontal, sino también para el éxito de su tratamiento. Otros factores como la diabetes, cambios hormonales, ciertos medicamentos, enfermedades sistémicas y la predisposición genética también pueden influir en su aparición.

Entre los signos de alerta que requieren consulta odontológica se encuentran el mal aliento persistente, encías enrojecidas o inflamadas, sangrado, sensibilidad dental, movilidad dentaria o retracción de las encías.

El diagnóstico temprano es clave. En la consulta, el profesional evaluará el estado de las encías, medirá la profundidad de las bolsas periodontales y podrá indicar estudios complementarios o la derivación a un especialista en periodoncia si fuera necesario.

El tratamiento tiene como objetivo principal controlar la infección y detener la progresión de la enfermedad. Su éxito depende en gran medida del compromiso del paciente con el cuidado diario y el seguimiento profesional.

Desde el COPBA D4 recomendamos adoptar hábitos saludables que contribuyan a la prevención:

  • Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dental fluorada.
  • Utilizar hilo dental diariamente o los elementos de higiene interdental recomendados por el odontólogo.
  • Realizar controles odontológicos periódicos, idealmente cada seis meses.
  • Evitar el consumo de tabaco.

Además, reafirmamos nuestro compromiso con la promoción de la salud bucal y la concientización de la comunidad sobre la importancia del cuidado de las encías como pilar fundamental del bienestar general.

Cuidar la salud de las encías es cuidar la salud integral. La prevención y el control oportuno permiten evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de la población.