El intrusismo en odontología se refiere al ejercicio ilegal de esta profesión por personas que no cuentan con la habilitación ni los conocimientos necesarios para practicarla. Este acto constituye un delito, ya que quienes lo ejercen no tienen las competencias científicas, profesionales ni legales para tratar la salud bucal de los pacientes. Esta práctica ilegal incluye a quienes, sin ser odontólogos, ofrecen tratamientos como prótesis, blanqueamientos o protectores bucales, poniendo en riesgo la salud de quienes los eligen.

Las personas más vulnerables ante el intrusismo suelen ser aquellas con menos recursos económicos o que desconocen los peligros de acudir a personas no habilitadas. Estas prácticas suelen ser promocionadas a través de redes sociales o publicaciones barriales, lo que las hace fácilmente accesibles para un público más amplio. Por otro lado, quienes tienen obra social o prepaga eligen a sus profesionales a través de las cartillas que ofrecen sus prestadoras de salud, lo que garantiza que sean atendidos por profesionales acreditados y bajo la normativa vigente.

El intrusismo es practicado con frecuencia por técnicos protesistas, también conocidos como mecánicos dentales, o por personas que fingen serlo. Mientras que algunos técnicos protesistas trabajan legalmente en conjunto con odontólogos, otros ejercen sin estar registrados, o con conocimientos básicos adquiridos en cursos breves, y realizan intervenciones ilegales como prótesis o extracciones a domicilio. Este accionar está en contra de la Ley Nº 6137, que prohíbe expresamente a los protésicos dentales trabajar directamente sobre la boca de los pacientes.

El técnico protesista desempeña una función importante en la elaboración de prótesis dentales, pero su trabajo debe limitarse a la confección sobre un modelo de yeso, sin contacto directo con el paciente. Según la legislación vigente, no están autorizados para trabajar en la boca del paciente. Una prótesis realizada sin la supervisión de un odontólogo puede generar graves problemas de salud, como lesiones en la boca que podrían derivar en enfermedades más serias, incluido el cáncer bucal.

El intrusismo es particularmente común en la elaboración de prótesis dentales, dispositivos fundamentales para el bienestar de los pacientes. Estas prótesis no solo reemplazan dientes perdidos, sino que también restauran la capacidad de masticar, hablar y sonreír con normalidad, lo que subraya la importancia de que su fabricación e instalación sea realizada exclusivamente por profesionales odontológicos habilitados. Solo ellos están capacitados para garantizar la bioseguridad y prevenir infecciones o complicaciones graves.

Las consecuencias del intrusismo para la salud pueden ser muy graves. Entre los riesgos más comunes se incluyen infecciones, así como heridas, ampollas y lesiones que, en algunos casos, pueden desencadenar cáncer bucal. Además, las prótesis mal confeccionadas pueden causar daños irreparables en la boca del paciente, lo que agrava aún más el peligro de estas prácticas ilegales.

Cualquier persona que tenga conocimiento de estas prácticas ilegales puede presentar una denuncia en la comisaría o fiscalía correspondiente, así como en el Colegio de Odontólogos. Estas denuncias son luego elevadas al Ministerio de Salud provincial, que tiene la responsabilidad de realizar las inspecciones necesarias y aplicar sanciones a los infractores de la ley. El intrusismo no solo pone en riesgo la salud de los pacientes, sino que también desprestigia la labor de los odontólogos profesionales. Denunciar estas prácticas es fundamental para proteger la salud pública y asegurar que solo personal habilitado y capacitado realice tratamientos odontológicos.