Según destacó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en un comunicado emitido en 2016, limpiarse entre los dientes es una “práctica importante para la higiene bucal”. En este sentido, la recomendación es higienizarse la dentadura con hilo dental al menos una vez al día.


Esta práctica es importante porque puede prevenir la caries y la enfermedad de las encías. Ayuda a sacar la placa, la cual contiene bacterias que se alimentan de restos de comida o de azúcar que hay en la boca. Cuando esto ocurre, se libera un ácido que puede debilitar la capa exterior de los dientes, causando caries.
Existen varias opciones para limpiar entre los dientes, la más usada es el hilo dental. Otras pueden ser la seda pre-enhebrada o cepillitos que caben entre los dientes, por mencionar ejemplos. Para escoger cuál es el adecuado para tu tipo de dentadura, debés hablar con tu odontólogo sobre cuál te recomienda y cómo usarlo apropiadamente para no dañar tus encías.
En términos generales, el modo de pasar el hilo dental es tomando un trozo de aproximadamente 40 cm y enrollarlo alrededor del dedo medio. El resto queda alrededor del mismo dedo de la otra mano. Este dedo será el que recoja la seda según se ensucia.

• Sujetá la seda con firmeza entre los pulgares e índices y pasá la seda entre los dientes con movimientos suaves. No metas nunca el hilo dental con brusquedad en las encías.
• Cuando el hilo dental alcance la línea de las encías, doblala formando una C contra un diente. Deslizalo cuidadosamente por el espacio entre la encía y el diente.
• Sujetá el hilo con firmeza contra el diente. Con suavidad, frotá el lateral del diente y retirá el hilo de la encía con movimientos ascendentes y descendente
• Repetí este método en el resto de los dientes. No se olvide de la parte trasera del último diente.


Recordá visitar al odontólogo cada 6 meses y consultarle el método que mejor se adecue con tu boca.